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jueves, abril 16, 2020

Carta al futuro


Para el proyecto “Tu cápsula del tiempo”

Hola, personas del año 2070

Os envío mis deseos desde el 2020 en unos momentos especiales de aislamiento, provocado por un pequeño enemigo microscópico, ¡quién iba a imaginar! Si no hemos sido capaces de adelantar esto, mucho menos elucubrar sobre lo que será el mundo dentro de 50 años, por lo que esta carta es únicamente una lista de deseos, con la ingenuidad infantil de una carta navideña.

Espero y deseo que vuestro mundo futuro sea un espacio tranquilo, libre de temores y que hayáis resuelto la mayor parte de los retos globales que ahora se nos presentan: medio ambiente, pobreza, igualdad, seguridad, transparencia, democracia, etc. Soy consciente de que va a ser una tarea ardua y que, como con las cartas navideñas, no llegue todo lo solicitado. En todo caso, será buena señal si hemos mejorado en varios de éstos aspectos y no han aparecido otros nubarrones en el cielo.

Dado que esta carta va a dormir 50 años debajo de barricas con vino elaborado con viñas de la zona, espero también que se mantenga viva la tradición de disfrutar de lo que nos ofrece nuestro entorno de proximidad, alimentos, tradiciones, costumbres, músicas, modos de disfrutar, etc. Volviendo la mirada hacia atrás (por ejemplo otros 50 años) el mundo entonces era un mosaico diverso de lenguas y culturas, que la globalización de estos últimos años ha difuminado.

Brindo ahora vosotros, hombres y mujeres del futuro, y por vuestro brindis con buen vino de Rioja.

miércoles, diciembre 12, 2018

Sobre inicios y temores empresariales

Esta semana he acudido a un acto organizado por BEAZ. Han presentado su oferta 2019 para el acompañamiento y apoyo de nuevos proyectos empresariales. He acudido por estar ahora colaborando en uno de ellos, desarrollado por Anbiotek, y centrado en los análisis biomoleculares para alimentación, medio ambiente, ganadería y/o agricultura.

Nestor Guerra nos ha contado su experiencia en esto del acompañamiento empresarial. Me he quedado con dos frases: “el principio no siempre es el principio” y “tener miedo no suele ser prudente”. Repasando la mía, me siento identificado con la primera afirmación y en duda con la segunda; los planes iníciales no lo son realmente porque llevamos ya mucho bagaje y nos esperan muchas nuevas realidades que nos harán cambiar lo pensado. Eso si, hacer planes es una buena tarea para hacernos conscientes de donde estamos.

Lo del miedo no lo tengo tan claro; he visto proyectos empresariales que han salido adelante a pesar de los malos augurios y otros que han fracasado por exceso de confianza. Dos caras de la misma moneda: la confianza realista, necesaria para salir adelante.

En la sesión se habló también de que los promotores/as saben mucho de sus productos y servicios pero menos de gestión empresarial. Es la tarea principal de BEAZ: formar, acompañar, acelerar, apoyar para que los proyectos salgan adelante. Entre 2013 y 2017 se han creado 223 nuevos proyectos empresariales de los que hoy 199 siguen en activo.

A modo de resumen subjetivo, concretaría que hay que ser osados y al tiempo no perder la referencia de los clientes que, como también comentó Nestor, son los que al final nos dan el premio importante de sus pedidos. Hablar con ellos, conversar cara a cara. No escudarnos en el “marketing digital”, muy necesario pero no suficiente si queremos realizar una buena gestión.

sábado, noviembre 17, 2012

Tertulia sobre el futuro


Ayer a la tarde acudí a una sesión de las tertulias bilbaínas. Me convocó Iñaki Murua que encontró mi nombre en una lista de aprendices. Yo, que casi no conocía a nadie, acudí curioso a ver que era aquello, con un nombre tan literario.

Me encontré con un grupo de blogeros hablando de redes sociales. Una conversación que si la hubiera escuchado mi difunto padre, muy aficionado a las tertulias por las calles de Bilbao, no hubiera entendido absolutamente nada.

Hablamos de la crisis, del futuro de la prensa y de lo mal que lo tienen los periodistas que buscan un trabajo en los medios de comunicación. “Los medios y la prensa, tal como hoy la conocemos desaparecerá, solo quedaran los blogs y la información en redes sociales” surgió como una reflexión, a la vista de lo mal que está el panorama.

No se yo, tengo que reconocer que mi capacidad para imaginar el futuro es muy imitada, sobre todo a la vista de que lo que ahora es cotidiano me hubiera parecido inimaginable hace solo unos pocos años. Intuyo que el cambio sigue adelante, que dentro de unos pocos años seguiremos viviendo cambios, hoy imposibles de imaginar.

Intuyo también que alguien se seguirá dedicando al noble trabajo de periodista, ayudando al resto a recibir y analizar información fiable. Tal vez haya muchos periodistas parciales, personas que nos cuenten lo que sucede en sus respectivos campos de actividad.

Lo difícil no será ser periodista sino ser persona bien informada, porque con tantas fuentes de información, será tarea casi imposible seleccionar fuentes de información valiosas y fiables.

Lo comentaron algunos tertulianos: “estoy suscrito a tantos blobs que al final no leo casi ninguno”

jueves, junio 23, 2011

¿Para qué sirve pensar en el futuro?


Hace unos días estuve, gracias a una sugerencia de Idoia Beobide, en una interesante jornada sobre Mindfulness con Fernando A. de Torrijos. Con el título de “una guía práctica para reducir el stress”, nos habló de sus trabajos en las cárceles y los centros de salud mental y nos lanzó una propuesta: vivir el presente. A menudo nuestra mente no está con nosotros. Nos comemos una manzana o cortamos unos puerros y pensamos en algo que sucedió en el pasado o que puede suceder en el futuro. En ambos casos (pasado y futuro) no podemos hacer nada, el pasado no lo podemos cambiar y el futuro no ha llegado. Pero nuestra mente se va a estos lugares, no está con nosotros disfrutando de las formas, las texturas, los colores, los olores, los sabores de nuestra manzana o nuestros puerros.

Fernando propone algunos ejercicios para traer la mente con nosotros. Por ejemplo, uno muy sencillo es el del STOP. Vamos por la calle, andando o conduciendo un coche, y algo nos obliga a parar: un stop, un semáforo, una espera a un autobús, etc. Un momento de espera y también una oportunidad para disfrutar de algo placentero que nos rodea ... un árbol, unas flores, una sonrisa. Si buscamos, seguro que encontraremos algo que nos haga olvidar por un instante nuestras post o pre ocupaciones.

Lo que nos contó Fernando llevó mi mente a otro asunto, también un poco fuera de la realidad: el trabajo que realizamos los consultores en las empresas que nos contratan. Una gran parte de nuestro trabajo se basa en analizar el pasado o prepararnos para el futuro, haciendo multitud de planes que luego la realidad se encarga de destrozar. “El papel todo lo aguanta” es una frase típica, que pone en evidencia la importante distancia entre el pensamiento prospectivo y la realidad futura. ¿Tal vez tengamos que redefinir nuestra función, dedicándonos los consultores a ayudar a las organizaciones a mejorar la atención en lo que ahora están haciendo?

No es cuestión de olvidarnos del pasado y del futuro, saber de nuestra experiencia y pensar hacia dónde nos dirigimos nos ayuda. Pero el presente es el único momento en el que podemos actuar, ¿tal vez sea mejor poner el foco en el ahora?

jueves, septiembre 17, 2009

Aficiones imposibles: adelantar el futuro


Alfonso ha publicado un artículo en el que nos recuerda que esta crisis nos va a llevar a un lugar diferente. Un lugar en el que el conocimiento de las personas será cada vez más importante, con más oportunidades, pero solo para los que tengan ganas de arriesgar. Las seguridades y las certezas están en vías de extinción.

Vamos a un lugar diferente pero no está claro el camino. Los expertos en economía, hablan de tipos de interés, porcentajes de deuda, impuestos, tasas de productividad, etc., pero con los mismos datos, cada uno imagina escenarios diferentes.

Centinel propone un juego: registrar previsiones de futuro para verificarlas en su plazo. La historia de las previsiones fallidas daría para llenar muchas bibliotecas. Pero las previsiones venden, sobre todo si son catastrofistas.

Yo sigo con el recuerdo de mi viaje a la India. Allí la vida es tan dura y contundente que a menudo solo les queda pensar en reencarnarse en algo mejor. Pero crecen los que piensan que es mejor no esperar tanto, cambiar ahora que nunca se sabe lo que nos vamos a encontrar después. Las películas de Bollywood son un buen reflejo de este contraste entre la tradición y pensamientos juveniles.

Renuncio a adivinar el futuro. Con intuir y aplicar alguna de las palancas del presente tengo más que suficiente.

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