lunes, febrero 10, 2014

Inspirar al cliente

Copio el titular de la interesante experiencia desarrollada por M’ Angel Manovell en el comercio de Ermua. Me llamó la atención el verbo utilizado, “Inspirar al cliente”. Hablamos a menudo de conocer, entender, responder, atender, dar valor, etc. En ocasiones utilizamos también otros verbos más sonoros y resbaladizos como por ejemplo enamorar, conquistar, encandilar, etc. Siempre con el objetivo de fidelizar, verbo clave en esto de las relaciones clientelares, aunque es al mismo tiempo tarea imposible porque los clientes somos infieles por definición. Y últimamente hemos añadido nuevos verbos como colaborar, cocrear, ganar-ganar, ...

Pero no recuerdo haber oído o leído nunca que nuestra tarea fuera la de “inspirar” a los clientes. De las seis acepciones que la Rae tiene para este verbo selecciono dos: “infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios, etc.”, “Dicho de Dios: Iluminar el entendimiento de alguien y mover su voluntad”.

Entender el trabajo como nuestra capacidad de “inspirar” a nuestros clientes tiene un sentido muy distinto en función de la actividad que realicemos. Por poner un ejemplo tonto, imagino más evidente la dimensión inspiradora en un restaurante de lujo que en otro de menús del día a 10 euros; pero también en este restaurante modesto pueden suceder cosas que nos “inspiren”. Hace poco estuve en uno de estos humildes comedores de menús a 8 euros, no había mucho sitio y tuve que compartir mesa con un desconocido, lo cual me permitió una interesante conversación, imposible en otro establecimiento de mayor rango.

No se, tal vez todo esto no tenga mucho sentido, pero sí creo que la propuesta de Mangel me ha inspirado la idea de que tal vez merezca la pena preguntarse “¿Qué puedo hacer para favorecer la inspiración de mis clientes?”. Veremos.

5 comentarios:

Juan Feijóo Zabalo dijo...

Hola Germán,
quizás una buena labor consista en inspirar hábitos. Buenos hábitos. Siempre he pensado que hacer un mundo mejor consiste en facilitar un entorno más amable, algo que nos lleve a relacionarnos de una manera más relajada. Y ese camino está lleno de pequeñas decisiones, pequeños cambios de actitud.
Yo tuve la misma experiencia que describes tú en ese restaurante, ocurrió en el precioso pueblo de Zerain. Compartir mesa con desconocidos en la taberna del pueblo fue una fantástica experiencia. Puede no ser siempre así, pero ocurre que a veces nos perdemos grandes experiencias por no querer salir de nuestra burbuja.
Y ahí lo dejo que me estoy enrollando mucho.

Germán Gómez dijo...

Así es Juan, facilitar las relaciones entre la gente siempre es de agradecer, también inspirar buenos hábitos, los musicales por ejemplo y en eso eres un buen "inspirador" con tu propuesta www.konpartitu.com

m'angel dinamik dijo...

Hola Germán,
Para mi es un honor que me leas y que me menciones en tu blog.
Incitemos a salir del win to win! El win to win es casi tierra de nadie, como quedarse a medias, como dar solo hasta "lo razonable por lo pagado". Creo que hay que dar valor a lo realmente importante y vocacional de cada uno de nosotros y rentabilizarlo también claro;-)
Con la persona en el centro, como núcleo de la acción, los beneficios emocionales son altamente satisfactorios y aquí si ganamos todas.

Germán Gómez dijo...

Honores compartidos M'Angel. Repito que me pareció muy interesante tu propuesta.

Juan Feijóo Zabalo dijo...

En eso andamos Germán. En fase inspiradora.
Gracias por tus palabras.

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