lunes, mayo 13, 2019

Mi padre es pastor

El titular anuncia las caras de extrañeza de un grupo de escolares ante la descripción del trabajo de su padre por parte de uno de ellos. La anecdota fue narrada en una reunión con jóvenes agricultores y ganaderos alaveses pertenecientes al sindicado UAGA, y en la que participé como dinamizador.

El objetivo de la misma era promover acciones con las que atraer a los jóvenes al campo. Ir contra corriente, o mejor contra el mensaje habitual: “la tarea en el campo es dura y mejor te buscas algo fijo en la ciudad, que aquí nada es fijo: ni el horario, ni los ingresos, ni las vacaciones, …”

La anécdota pone de manifiesto la distancia que nos separa del mundo rural. A pesar de ello, nos reunimos con un buen grupo de jóvenes que han decidido hacer del campo su trabajo, buscando la rentabilidad por diferentes caminos: unos, a través del crecimiento y la especialización en pocos cultivos; otros, mediante la diferenciación, la transformación y la venta directa.

Buscar la rentabilidad a través del volumen de producción parece el camino natural, pero a la vista de la experiencia no es el único. Allí se presentaron algunas explotaciones rentables, basadas en otros criterios: un pastor que, además de queso, organiza visitas guiadas a su instalación o un agricultor que, en una parcela pequeña (en proporción al resto) cultiva diferentes hortalizas y legumbres que vende directamente a pequeños comercios y particulares.

Desde la ciudad sentimos el campo como un espacio vivido unicamente para descansar y disfrutar del paisaje. La mayoría de los que allí estaban son hijos/hijas de agricultores que han decidido seguir en el campo porque, en la búsqueda de oportunidades de trabajo, esta puede ser una buena opción.

¿Es posible que también sea para algunos urbanitas?

jueves, abril 11, 2019

La doble cara de los datos

La semana pasada acudí a una conferencia sobre Big Data organizada por la Asociación Vasca de Sociología y Ciencia Política. Cuentan con nuevo presidente, Pepe Oleaga, buen colega y amigo, que se ha propuesto activar un programa de charlas, iniciadas con la ahora comentada.

Álvaro Fierro de Cultumetria nos habló del análisis de datos, algo que no es nuevo; si lo es el nombre “Big Data”, que se justifica porque ha cambiado el volumen de datos disponibles y los medios para su tratamiento. Y con ello nuevas posibilidades para medir el efecto de las acciones que realizamos; por ejemplo el impacto económico de diferentes tipos de acciones culturales desarrolladas por un ayuntamiento.

Álvaro nos puso sobre aviso de los riesgos en la interpretación de los datos: son la base para elaborar un relato que, en ocasiones, se construye sobre datos parciales o dudosas relaciones causa-efecto. De sus comentarios surgen preguntas: ¿nos acercamos a los datos con un relato previo que deseamos justificar?, ¿estamos dispuestos a modificarlo, a la vista de los datos?. Y también ¿somos sistemáticos y rigurosos en la búsqueda y recolección de datos?

En el turno de preguntas se habló de nuestros datos y de lo que hacen con ellos las grandes corporaciones. Sensación de pérdida de privacidad y descontrol que nos lleva a un deseo de desconexión, no facilitar los datos propios, no aceptar llamadas de números desconocidos, ni cookies, no poner datos personales en las redes, ... e incluso dejar de participar en redes y de utilizar whatsapp. Esto último es lo más “moderno”, generando sorpresa y, en algunos casos, admiración “¡¡¡Esa no tiene wasap!!!”.

Es un poco lo que pasa con los sondeos electorales; la técnica está muy depurada pero las personas no respondemos a las llamadas desconocidas y cuando lo hacemos no somos sinceros en nuestra respuesta.

La tarea entonces es buscar, entre los datos disponibles, lo que nos puede ayudar a nuestra tarea particular.

lunes, marzo 25, 2019

Reflexiones colectivas

Sigo con la tarea del post anterior, plantear preguntas, en este caso ya no sobre el ámbito de los estudios de mercado sino sobre algo más amplio: el modo como las organizaciones reflexionan.

Es una secuencia lógica, pregunto en el exterior para reflexionar sobre las respuestas y actuar en consecuencia.

Mis preguntas no se centran en el objeto de la reflexión sino en el contexto y el modo como se reflexiona. Contexto marcado por diferentes cuestiones, como por ejemplo, el número y perfil de las personas que reflexionan, los límites de su participación, la preparación previa, el resultado del proceso reflexivo o la utilización de apoyo externo.

El número y perfil de quienes reflexionan. Pensemos en una organización de, por ejemplo, 100 personas; ¿a cuántas incorporamos al proceso de reflexión?, ¿de qué modo integramos la diversidad de perfiles profesionales, experiencia, responsabilidad, sexo, edad, …?. A menudo surge la duda, “no será mejor que piensen los que tienen la responsabilidad, … el resto no van a saber muy bien qué decir”

Los límites de la participación. La duda sobre las posibilidades de aportación de quienes no forman parte del núcleo directivo tiene mucho que ver con los límites de la participación ¿somos capaces de quitarnos los galones en el proceso y dejar que las ideas surjan, de generar un clima capaz de hacer que todas las personas se sientan capaces de aportar?

La preparación previa. ¿Llevamos todo muy preparado o no, dejamos que las ideas surjan de modo espontáneo? La reflexión casi nunca parte de cero, planteamos y debatimos lo que ya antes hemos tratado en otros foros. En cada etapa surgen diferentes matices y se encienden nuevas bombillas. El peligro es considerar estas propuestas previas como algo cerrado que es preciso “vender” al resto.

El resultado del proceso. En ocasiones la reflexión acaba en sí misma, no hay tareas concretas ni compromisos derivados; el valor está únicamente en el ejercicio de pensar en grupo. En otras ocasiones acabamos fijando acciones, compromisos, tareas, objetivos, … que ponemos por escrito y que no siempre perseguimos y evaluamos. ¿De qué modo nos interesa finalizar nuestro proceso de reflexión, qué es lo importante en nuestro caso, el proceso o el resultado?

El apoyo externo. A veces buscamos la ayuda externa de consultores u otras personas para dinamizar el proceso de reflexión. Los consultores aportamos método, experiencia del proceso y además somos un agente externos, ajeno a las diferentes partes. ¿Nos interesa contar con apoyo externo?

Visto desde el punto de vista de los consultores nos queda otra pregunta: ¿estamos ayudando a potenciar la reflexión?.

jueves, enero 31, 2019

Preguntas sobre lo nuevo

Dentro de mis tareas profesionales, la más habitual es la que puede etiquetarse como “estudios de mercado”, y que básicamente pretende responder a una pregunta ¿es posible vender, generando resultados positivos? planteada, bien por una empresa que desea diversificar su oferta o por promotores individuales en el inicio de andaduras empresariales.

Pregunta compleja; para contestarla con criterio necesitamos un poco de bisturí, partirla -por ejemplo- en las dos siguientes: ¿hay mercado para mi actividad? y ¿me es accesible? Con otras palabras, ¿cuántos clientes potenciales hay, … susceptibles de ser mis clientes efectivos? En ocasiones hay muchos posibles clientes pero no tenemos los medios necesarios o existen competidores difíciles de desbancar. Algunas actividades no necesitan un gran volumen para funcionar, les sirve un pequeño nicho ¿es nuestro caso?

En otras ocasiones, con propuestas novedosas, la duda es la existencia misma de clientes, ¿tal vez alguien esté interesado? Habrá que preguntar en diferentes colectivos ¿te interesa? hasta encontrar respuestas afirmativas. Pero cuidado porque lo nuevo deslumbra; la contestación “oh que interesante, seguro que sí” no siempre es sincera y aunque lo sea, no garantiza una respuesta futura positiva. Hagamos memoria, ¿quién no ha tirado a la basura algo inútil que compró en su momento, pensando que era muy interesante y valioso?

Tal vez sea necesario dar la vuelta a la pregunta; del “¿te interesa esto?” a “¿qué te interesa?”, poner el foco en las personas a las que nos dirigimos. Un rodeo que puede parecer excesivo o peligroso porque la nueva pregunta no genera siempre respuestas satisfactorias: “no sé lo que me interesa”, “me interesan muchas cosas …”, “tú eres el experto, dime lo que me podría interesar”, …

Este tipo de dificultades nos puede llevar a un dilema: ¿avanzamos en el desarrollo de nuestra propuesta sin preguntar a los clientes? Hay muchos ejemplos de éxito basados únicamente en la experiencia de los promotores. Pero cuidado, hay también muchos otros ejemplos de lo contrario, de fracasos por exceso de confianza.

Tenemos una tercera vía, avanzar a través de preguntas indirectas, más concretas. Por ejemplo ¿qué te gusta especialmente de lo que ahora existe?, ¿qué no te gusta de lo que tienes, que te limita?, ¿para qué puede servir también esto, qué otros usos le darías?, imagina algo que no existe ¿cómo es?, imagina que dispones de unos nuevos super poderes, ¿cómo son?, ¿para qué los utilizarías?, …

Este tipo de preguntas ayudan a evitar el bloqueo de la mente ante la pregunta genérica “¿Qué necesitas?. Son, de algún modo, pretextos para jugar, para avanzar a través de la conversación en la búsqueda de ideas con las que incrementar la probabilidad de éxito.

Una última pregunta ¿cómo respondemos a estas preguntas? o planteado de otro modo ¿es internet y las redes sociales un medio suficiente para responder a estos interrogantes? Lo planteo, volviendo a mi experiencia profesional, por la sensación que he tenido siempre de que algunas conversaciones eran la clave de mi trabajo; algunas conversaciones con interlocutores clave, cara a cara y en un contexto distendido, de tranquilidad. Requisitos sin los que no hubiera sido posible encontrar la luz.

viernes, enero 18, 2019

Los tiempos de Isabel

Esta semana he seguido el curso de Isabel Fernandez Hidalgo “Gestiona tu tiempo con presencia plena”. Curso gratuito, organizado por Emana, a través de cinco videos en internet, como invitación a posteriores cursos presenciales.

Esto de la gestión del tiempo es como el colesterol; nos han dado varias veces instrucciones sobre cómo actuar, pero solo las seguimos a medias. Por ello, aunque muchos conceptos me suenan a sabidos, tal vez esté bien actualizarlos. Comento los cinco videos propuestos que, por cierto, solo están disponibles hasta el día 24.

En el primero Isabel nos habla de las prioridades ¿sabemos cuáles son?, ¿a qué dedicamos nuestro tiempo?, ¿qué es urgente y qué importante?, ¿planificamos nuestro tiempo o nos dejamos llevar? Viendo este primer video me pregunté si estaba perdiendo el tiempo al verlo o haciendo algo importante. Veremos.

En el segundo nos habla de la presencia plena; lo que antes nos decían nuestros padres y abuelos con aquella expresión de “¡niño, estate a lo que estás!”. Hoy en día lo tenemos más complicado si cabe, con esto de los móviles; conectados en todo momento. Isabel nos propone lo que ella llama “momentos de alta concentración”, apagar el móvil y meternos en una burbuja.

En el tercer video, nos habla de desconectar y planificar, pararse a pensar. Un poco de tiempo dedicado a planificar nos permite recuperar mucho más. Y no es una cuestión únicamente de tiempo; también de la necesidad de la mente de parar para funcionar adecuadamente. Esto me recuerda una experiencia personal repetida: concentrado en una tarea compleja no encuentro la solución … que aparece al día siguiente, de modo espontáneo, cuando estoy haciendo algo totalmente distinto.

En el cuarto video nos habla de entrenar nuestro cuerpo y nuestra mente con varias palabras que empiezan por D: dormir, deporte, desconexión, dieta y disfrute. Estas dos últimas, a veces un poco contradictorias aunque muy necesarias ambas. También de positividad, de adquirir el habito de buscar pensamientos positivos. Isabel nos propone un ejercicio: por cada problema o cuestión negativa que manifestemos tenemos que manifestar cinco cuestiones positivas.

En el último video nos habla de la acción, de no postergar las tareas importantes que requieren esfuerzo por otras más placenteras. Para pasar a la acción necesitamos entrenamiento. Es como el chiste del gimnasio; no solo vale con apuntarse, hay que ir.

Al final curso creo que sí, que es bueno refrescar todas estas ideas, y que no he perdido el tiempo viendo los videos de Isabel, que repito solo están disponibles hasta el día 24.

viernes, diciembre 21, 2018

miércoles, diciembre 12, 2018

Sobre inicios y temores empresariales

Esta semana he acudido a un acto organizado por BEAZ. Han presentado su oferta 2019 para el acompañamiento y apoyo de nuevos proyectos empresariales. He acudido por estar ahora colaborando en uno de ellos, desarrollado por Anbiotek, y centrado en los análisis biomoleculares para alimentación, medio ambiente, ganadería y/o agricultura.

Nestor Guerra nos ha contado su experiencia en esto del acompañamiento empresarial. Me he quedado con dos frases: “el principio no siempre es el principio” y “tener miedo no suele ser prudente”. Repasando la mía, me siento identificado con la primera afirmación y en duda con la segunda; los planes iníciales no lo son realmente porque llevamos ya mucho bagaje y nos esperan muchas nuevas realidades que nos harán cambiar lo pensado. Eso si, hacer planes es una buena tarea para hacernos conscientes de donde estamos.

Lo del miedo no lo tengo tan claro; he visto proyectos empresariales que han salido adelante a pesar de los malos augurios y otros que han fracasado por exceso de confianza. Dos caras de la misma moneda: la confianza realista, necesaria para salir adelante.

En la sesión se habló también de que los promotores/as saben mucho de sus productos y servicios pero menos de gestión empresarial. Es la tarea principal de BEAZ: formar, acompañar, acelerar, apoyar para que los proyectos salgan adelante. Entre 2013 y 2017 se han creado 223 nuevos proyectos empresariales de los que hoy 199 siguen en activo.

A modo de resumen subjetivo, concretaría que hay que ser osados y al tiempo no perder la referencia de los clientes que, como también comentó Nestor, son los que al final nos dan el premio importante de sus pedidos. Hablar con ellos, conversar cara a cara. No escudarnos en el “marketing digital”, muy necesario pero no suficiente si queremos realizar una buena gestión.

miércoles, julio 04, 2018

Reflexiones en torno a la gestión de clientes

Llevo tres años intentando que mi banco resuelva un pequeño inconveniente: nos requieren tres firmas para sacar dinero, cuando con dos sería suficiente. Mis gestores del banco, siempre con una sonrisa, me dicen que el departamento de informática no puede. Con este previo me llega una llamada, una voz femenina, grabada, que me solicita unas puntuaciones sobre mi banco. Unos días antes, en una de las sucursales, encontré un letrero “dame un 10” y una amiga que trabaja allí me había comentado que a sus jefes no les vale un “8”; el “10” es su único objetivo.

La “anécdota” me sirve como base para la reflexión sobre el modo como gestionamos las relaciones con los clientes, la información que de ellos obtenemos y el modo como utilizamos esta información para mejorar nuestra actividad. Planteo la reflexión en formato preguntas:
  • Al contestar, ¿a quién doy la nota, a la persona que me atiende, al departamento de informática o al banco en su conjunto?
  • Pensando en los gestores que van a analizar los resultados de la encuesta, ¿les sirve esta información para detectar y entender cuando algo va mal? ¿qué ha llevado a alguien a poner una determinada nota? ¿es posible tomar decisiones basadas, de modo principal, en estas puntuaciones?
  • Suponiendo que todas las puntuaciones fueran positivas, todo notas “10”, ¿es posible detectar nuevas acciones de mejora a partir de estas puntuaciones?

Mi sensación es que disponemos de otros medios más eficaces para realizar una buena gestión de los clientes, basados en una escucha eficaz de sus opiniones y demandas. Otros medios que, en muchas ocasiones, hemos olvidado o relegado por motivos diversos.

Escucha eficaz, que solo lo es, si se cumplen algunos requisitos necesarios, entre los que me atrevo a sugerir los siguientes:
  • Escucha como objetivo en sí, no como pretexto para ofrecer o para argumentar.
  • Escucha en conversaciones en un contexto de tranquilidad, preferentemente cara a cara.
  • Escucha por las personas que tienen que tomar decisiones, no por personas delegadas ni menos por un sistema de grabación de voz.
  • Escucha compartida, contrastando las diferentes interpretaciones de lo escuchado.
  • Escucha para la acción, para tomar decisiones eficaces que mejoren la percepción de los clientes.

Tal vez pensemos que esto ya lo hacemos en nuestras organizaciones, de modo natural. Al fin y al cabo hablar (y por tanto escuchar) es probablemente la actividad a la que dediquemos más tiempo, aunque, tal vez, de un modo algo desordenado.

Proponer proyectos para generar conversaciones, más allá de las que ya realizamos, buscando nuevos interlocutores, implicando a más personas de nuestras organizaciones, generando foros de reflexión … puede ser una tarea muy valiosa, eficiente y útil.

martes, mayo 22, 2018

Reflexión estratégica en Mundukide

En los últimos meses he colaborado con Mundukide en su proceso de reflexión estratégica; una ONG perteneciente al Grupo MONDRAGON que, tal como declaran en su misión, trabajan “cooperando con los pueblos del Sur, compartiendo experiencias, medios y saber hacer, para fomentar el desarrollo autogestionario … activando la solidaridad del trabajo cooperativo …”

Ha sido un proceso de reflexión largo, iniciado antes del verano pasado, y muy marcado por un rasgo que les define: la mayoritaria presencia de sus profesionales en terreno, donde varios de ellos viven de modo permanente, tanto en Brasil como en Mozambique.

Dos continentes, dos realidades y una tarea, que su director Josu Urrutia resume en “acompañar a cada vez más personas para que, a través del trabajo, sean dueños de sus vidas y vivan mejor”.

Una tarea que se despliega de modos diferentes, que se adapta a las condiciones de cada país: en Brasil, apoyando el trabajo de cooperativas agrarias y fomentando su creación; y en Mozambique, capacitando a las familias para mejorar sus cultivos, posibilitando unos ingresos mínimamente suficientes. En este segundo caso, dando pasos previos a una cooperativización que, por ahora, se presenta inviable.

El propio proceso de reflexión se ha visto marcado por esta realidad, haciendo más necesaria si cabe la búsqueda una interpretación colectiva y compartida de la realidad a partir de las interpretaciones personales diferentes, ampliadas en este caso por la distancia física y mental generada por el camino andado en cada lugar.

Un proceso enriquecedor, también para mí como consultor encargado de dinamizar y documentar la reflexión.

martes, mayo 08, 2018

La máquina de motivar

Nuevo texto de Euskalit “La máquina de motivar. Guía para gestionar la motivación en el trabajo”, a partir de la recopilación de varios estudios e investigaciones. La portada incluye la ilustración de una zanahoria colgada de un lazo; solo falta el pollino. Un guiño para resumir simbólicamente un determinado estilo de motivación, que el texto no propone: “ … los incentivos económicos … pueden ser útiles para mejorar el rendimiento y la productividad en determinadas circunstancias, pero no parecen especialmente valiosos para mejorar la motivación intrínseca ni para promover cambios duraderos …”

La propuesta principal del libro se basa en la “Teoría de la autodeterminación” de Edward L. Deci y Richard M Ryan y en el concepto de “motivación intrínseca”, por la que “deseamos y decidimos hacer las cosas que nuestro trabajo requiere”. Está motivación intrínseca es personal y no se activa por elementos de recompensa pero si se relaciona con otros elementos que pueden ser gestionados:
  • Autogestión, la capacidad de las personas de establecer metas por sí mismas, comparar su progreso y hacer modificaciones en sus comportamientos y cogniciones.
  • Competencia, la posibilidad de disponer las capacidades y habilidades necesarias para conseguir cierto grado de efectividad, suficiencia o éxito.
  • Interés, la adecuación o alineación de los intereses personales con las actividades y naturaleza de la empresa y del puesto de trabajo.
  • Relaciones, la posibilidad de mantener relaciones interpersonales, formales e informales, cultivando la conversación, la escucha, el respeto y la cooperación.

El texto pretende “contar las cosas de forma comprensible y accesible” y está destinado preferentemente a líderes y gestores deseosos de motivar a las personas de sus organizaciones. Da pistas para desarrollar acciones y medir su resultado.

Me surge una duda previa: ¿están estos líderes motivados para motivar?. Creo que no en todos los casos. El propio título del libro “La máquina de motivar” y la expresión habitual “Recursos humanos” hacen referencia a un uso instrumental de las personas, muy enraizado en nuestro subconsciente empresarial y que, como mínimo, dificulta la “motivación intrínseca”.

En ocasiones esta concepción instrumental ha sido superada y las organizaciones funcionan como un equipo en el que se diluye la distinción entre “quien motiva” y “quien tiene que ser motivado”.

La pregunta es entonces otra: ¿existe alguna "máquina" para conseguir que los directivos y líderes se “auto-motiven” y revisen sus modelos de relación?. Tal vez sea necesaria una campaña publicitaria para mostrar las ventajas de la autogestión, la competencia profesional, la adecuación de los intereses personales y las relaciones interpersonales, aunque intuyo que la tarea no es sencilla.

martes, marzo 13, 2018

Condiciones especiales para la reflexión colectiva

Últimamente me han llegado varias consultas profesionales para gestionar reuniones en las que se reflexiona sobre estrategia, proyectos, imagen exterior, organización interna, ... reunir a personas de una misma organización y también juntando de diferentes, por ejemplo clientes con proveedores o miembros de una red común u organizaciones que desean explorar posibilidades de colaboración, ...

En algunos casos son reuniones de personas que no tienen relación habitual, pero no siempre; en otras ocasiones las reuniones se componen con personas que se ven a menudo y que, a pesar de ello, necesitan tratar algunos temas en un entorno y con unas condiciones de conversación especiales, diferentes de las del día a día.

La capacidad de crear unas buenas condiciones para la reflexión colectiva depende de varios factores, como por ejemplo:
  • El tamaño del grupo y su composición. Contar con perspectivas diferentes ayuda a la reflexión. Para ello es deseable que el grupo sea aceptablemente grande y heterogéneo, incorporando diferentes perspectivas y sensibilidades. Grande hasta un límite, a partir del cual no es posible la aportación personal.
  • El tiempo. El proceso de reflexión requiere de un tiempo mínimo y –sobre todo- de la suspensión del estado de tensión que generamos cuando tenemos una secuencia de tareas marcadas en nuestra agenda y con la que perdemos la capacidad de concentrarnos en la tarea en curso.
  • El espacio físico. La luz, el mobiliario, su colocación, los colores, la temperatura, … son factores que influyen en nuestras sensaciones y, por tanto, en nuestra capacidad de aportar y contribuir a la reflexión colectiva.
  • Las condiciones de la convocatoria. ¿quién convoca? ¿con qué objetivos? ¿qué vamos a hacer? ¿cómo vamos a desarrollar la reunión? ¿qué vamos a hacer con los resultados de la reunión? … son algunas preguntas que inciden en la motivación previa y, por tanto, en la probabilidad de obtener buenos resultados.
  • La suspensión temporal de la jerarquía y de otros vínculos o temas concretos que puedan limitar la espontaneidad en el proceso de reflexión.
  • El clima de cordialidad que podemos alimentar en la reunión con los elementos del lenguaje verbal y no verbal.
  • La combinación de ejercicios personales y colectivos. La reflexión es, en primer lugar, una tarea personal que se enriquece a través del contraste con otras personas. Combinar tareas personales con grupos pequeños y puestas en común globales es un buen camino para alimentar la reflexión colectiva.
  • La rotación de interlocutores. Reflexionar en grupos pequeños en los que los interlocutores van variando a medida que avanzamos en los ejercicios, tal como se propone en los “world café”, nos puede ayudar a entender e incorporar diferentes perspectivas.
  • Los escritos, borradores, documentos intermedios y finales que, al ser re-leídos y por tanto re-pensados, nos ayudan a avanzar en la reflexión en el contexto de la reunión y después de que esta haya finalizado.
Nuestro trabajo como consultores se centra en ayudar a crear estas condiciones especiales, para lo cual estamos doblemente capacitados por nuestra experiencia y también por el hecho de ser ajenos a la organización que nos contrata, en alguna medida “neutrales”.

Reflexión final: la capacidad actual de disponer de medios de comunicación muy potentes hace más necesaria, si cabe, la reflexión colectiva desarrollada en clave de interrelación personal directa.

miércoles, diciembre 27, 2017

Mis mejores deseos para el nuevo año

¡Qué tengamos buenas conversaciones, no solo con las personas que piensan lo mismo sino también con las distintas!

¡Qué seamos capaces de explicarnos con claridad y tranquilidad, sin juicios previos!

¡Y también de escuchar y de encontrar propuestas interesantes en lo que nos dicen!

¡Qué se enciendan bombillas en nuestras mentes a través de la conversación!

¡Qué estas bombillas se transformen en acuerdos y oportunidades para colaborar y para desarrollar proyectos interesantes!

lunes, diciembre 04, 2017

Empleabilidad para las organizaciones reinventadas

Resumen de dos actos de los últimos días, para los que propongo un titular común: empleabilidad para las organizaciones reinventadas.

Empiezo por el más reciente, BYEF (Bilbao Youth Employment Forum’17) organizado por la Fundación Novia Salcedo, con el título “Creación de conocimiento compartido sobre la empleabilidad: redes y aliados”. Nos contaron que los jóvenes buscan trabajos que permitan la autoorganización y autonomía, piensan en el trabajo como un camino para la realización personal. El sueldo y la estabilidad tienen menor importancia.

Unos deseos juveniles difíciles de alcanzar, por las altas tasas de desempleo y la invitación constante al autoempleo o la búsqueda de trabajo lejos de casa. Opciones que la mayoría no se plantea inicialmente, buscando la experiencia de trabajar en una organización cercana.

Se aportaron también otros datos de interés: el 47% de los empleos actuales se automatizarán en los próximos años, el 65% de los estudiantes actuales realizarán trabajos que ahora no existen. Los nuevos trabajos no se van a crear al tiempo que desaparecen los actuales con lo que va a existir un periodo en que el volumen bruto se reducirá. Quedaron volando preguntas sobre la duración de este período de caída y sobre las condiciones del posible crecimiento posterior.

En el segundo acto se propusieron algunas posibles soluciones. En formato debate, se tituló “Reinventando las organizaciones” con la presencia de Koldo Saratxaga, Ana Moreno y Frederic Laloux, autor este último de un libro con el mismo título “Reinvertar las organizaciones” (Arpa Innovación).

Las organizaciones grandes son tóxicas. Mucho de lo que hacemos se relaciona con el control del trabajo ajeno; jefes, personas que deciden sobre el trabajo de los demás. Se valora el “ego”, base de este sistema de control. En este marco, parece difícil atraer a los jóvenes que imaginan su autorrealización a través de un trabajo creativo.

Frederic Laloux propone un modelo sin jefes, ninguna persona con poder directo sobre el trabajo de otras. Suena a “todos iguales”, pero no es exactamente esto; existe una estructura, unos foros o grupos específicos donde se toman decisiones de modo colectivo; nadie tiene voto de calidad.

Habla de propósito evolutivo en las personas que forman parte de estas organizaciones, de desarrollo personal, plenitud, ausencia de ego, … Las organizaciones no son máquinas planificadas desde un punto central; son organismos vivos con diferentes subsistemas, autónomos y al tiempo coordinados.

Koldo Saratxaga nos contó su experiencia con las organizaciones que aplican este modelo. Una diferencia importante es la ausencia de planificación; se juntan para pensar, para buscar ideas, para “escuchar al propio organismo”, pero no hay una planificación de acciones futuras ni indicadores de evaluación de esta planificación.

Cuenta Koldo que casi todas las organizaciones que han aplicado estos nuevos criterios han mejorado sus resultados pero que el cambio no es fácil; si las cosas funcionan no nos atrevemos a cambiar. De hecho, la mayoría estaban en situaciones previas delicadas, cercanas al cierre.

De todo ello quedan en mi mente dos reflexiones/preguntas. Una personal sobre cómo realizar mi tarea de consultor que colabora en procesos de reflexión y planificación. Y otra, más global, sobre la necesidad de algunos cambios en nuestra mentalidad y nuestra forma de entender el mundo del trabajo.

miércoles, octubre 25, 2017

Cooperativistas del siglo XXI

Mucho tiempo sin escribir en este blog; algunos momentos con ganas de hacerlo pero he preferido no escribir sin tenerlo claro. Los últimos escritos, sobre los talleres de conversación que finalmente no han funcionado; tendré que darle la razón a una amiga que me dijo que todo el mundo cree saber conversar y no siente la necesidad de mejorar, independientemente de su capacidad.

El motivo que me despierta de mi letargo bloguero es un acto organizado el pasado viernes en Bilbao por Arizmendiarrietaren Lagunak Elkartea, la asociación de amigos de José María Arizmendiarrieta, fundador del grupo MONDRAGON con el título de “Cooperativistas del siglo XXI”. Varias ponencias cortas: Aitzol Loyola de Lanki, Harry Robbins de Outlanding, Goiatz Oiartzabal de Fagor Arrasate, Iñaki Roa de GSR, Beñat Irasuegui de Olatu, Joanes Roso de Tazebaez, Iñaki Etxezarreta de Arizmendi Ikastola y la experiencia de Fil a l’agulla, comentada en ausencia de Neus Andreu, que estaba en el programa pero no pudo acudir.

Cuando pienso en la figura de Arizmendiarrieta, me viene el recuerdo de mi época de cooperativista y de los frecuentes contactos posteriores con este mundo, que resumiría como la cooperación en el trabajo industrial. El grupo actual tiene ámbitos de actividad diversos pero sigue siendo una realidad muy industrial.

La sesión del pasado viernes me gusto especialmente porque se habló mucho de “otras cooperaciones”: cooperación social, cooperativismo menos empresarial, cooperación entre cooperativas, cooperación en los barrios, educación en la escuela para la cooperación, cooperación entre diferentes, adaptación a las condiciones de cada lugar. En resumen, analizar y dar respuestas a las necesidades globales de la población actual, más desde la cooperación y menos desde la competencia y no únicamente en el ámbito del trabajo.

La propuesta me pareció muy interesante y su concreción compleja. Vimos algunos ejemplos, pero me quedé con la sensación que queda mucha tarea pendiente. Pensando en esta dificultad, me acordé de una anécdota escuchada sobre Don José María en el momento de crear Caja Laboral; una decisión difícil de entender en aquel momento (“¿para qué necesitamos un banco si lo nuestro es hacer cocinas?”) pero que después se manifestó clave.

Tal vez ahora estemos también en otro momento de cambio importante, dificil de atisbar; nuevas oportunidades para la cooperación en las que es necesario confiar sin tener claro el camino.

jueves, mayo 04, 2017

Dos talleres de conversación en junio

Ya tengo fechas y lugar para dos talleres de conversación: el 6 de junio trabajaremos sobre las conversaciones en torno a las experiencias de los clientes y el 13 del mismo mes sobre las conversaciones para el desarrollo y la innovación.

Los dos talleres se impartirán en el Hotel Elorrio, en horario de 9h. a 15h.

Propongo trabajar sobre dos tipos de conversaciones que considero importantes pero que no siempre realizamos adecuadamente, tal vez porque no sea sencillo conseguir buenas conversaciones o porque pensamos que no merezca la pena hacer el esfuerzo. Las conversaciones son un excelente campo de cultivo, pero no existe garantía de buenos resultados en todos los casos.

Las conversaciones en torno a las experiencias de nuestros clientes nos ayudan a entender su relato, lo que demandan de nosotros como proveedores y lo que reciben realmente. Un relato que, a menudo, se distancia de nuestro propio relato interno, ¿de qué modo entendemos lo que es la “excelencia” de nuestros productos y nuestro servicio?

Las conversaciones para el desarrollo y la innovación parten de la limitación de los clientes para imaginar lo nuevo; muchas propuestas de éxito han sido desarrolladas sin preguntar. Pero la conversación permite un interesante juego de posibilidades sobre lo que ahora existe y sobre lo que podría existir, a partir de nuestras ideas, descripciones, prototipos, versiones beta, etc.

La tarea en los dos talleres será similar:
  • Grupo de 8 personas máximo.
  • Cada persona imagina su propia conversación a partir de las preguntas y los temas que iré proponiendo.
  • A partir de la conversación imaginada realizamos unas conversaciones simuladas que son grabadas en video, una grabación por cada persona asistente.
  • Finalmente nos observamos en la conversación, visualizando las grabaciones en la pantalla, para detectar elementos de mejora. Aprendemos en círculo, del ejercicio propio y del de los demás.
El coste de cada taller es de 90€ por persona. Si estáis interesados en participar, podéis poneros en contacto conmigo: 670417803 germangomez@m-custom.com

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