martes, abril 19, 2016

Conversaciones en el metro

Ayer en el metro se me ocurrió una idea en forma de chapa “dispuesto a conversar”. Una invitación en la solapa, una reacción ante el panorama -punto desolador- de caras aisladas y dedos concentrados en aparatos móviles: ¿qué conversaciones podrían mantenerse?, ¿qué nuevas ideas surgir?, si nos pusiéramos a conversar olvidándonos por un rato de nuestros juguetes electrónicos.

En esto estaba cuando la señora que estaba enfrente me dice “se te va a caer al suelo”. Se refería a mi móvil, dejado en el asiento. No era realmente una preocupación sino una invitación a conversar; exactamente lo que yo acababa de solicitar. La conversación fue breve (dos estaciones) y no muy interesante “parece imposible que me pueda comunicar con mi hija que está en Barcelona con este aparato, sin ningún cable” ... “si si, es casi magia”.

A la vista del resultado, tuve un momento de duda sobre mi propuesta “para decir tonterías, casi mejor estar en silencio”.

Pero luego pensé que mi juicio inicial había sido excesivamente duro. No en vano tengo que agradecer a aquella mujer anónima que se decidiera a iniciar una conversación que me ha ayudado a reflexionar y a escribir este texto.

Es algo que podemos hacer siempre que pensemos que una conversación es inutil e intrascendente ¿qué hay de positivo en lo que hemos escuchado?. Buscar es una tarea previa a encontrar, digo.

jueves, marzo 17, 2016

Conversaciones circulares

En el último taller surgió el tema de las conversaciones circulares, que vuelven una y otra vez al mismo punto; las mismas preguntas y las mismas respuestas. Repetición estéril y agotadora. La solución sencilla: no continúes, corta la conversación, acepta la imposibilidad de avanzar en la conversación.

Después me quedé pensando si era la única solución ¿podemos hacer algo más?, tanto en el plano de la conversación externa (con las personas afectadas) e interna (con nosotros mismos). A menudo, nuestras conversaciones circulares son internas, pensando en conversaciones alternativas que podíamos haber desarrollado, sin que lleguemos por ello a llevarlas a la acción; fantasmas que habitan en nuestra mente.

Si estamos en una conversación circular, y antes de abandonarla, podemos probar alguna de las siguientes alternativas:
  • Reforzar la escucha. Algunas conversaciones circulares lo son porque no nos paramos a pensar lo que puede haber de interesante en lo que nos dice la otra persona. Son monólogos sucesivos. Hacernos sistemáticamente la pregunta “¿qué hay de positivo en esto?” tal vez nos pueda ayudar a desatascar alguna conversación.
  • Repetir la conversación en clave de humor. ¿es la misma conversación? o tal vez le estemos quitando parte de la carga emocional negativa con un poco de tono jocoso.
  • Incorporar nuevos interlocutores. No siempre funciona, sobre todo si se interpreta que alguien viene de abogado de uno de los interlocutores, pero alguien ajeno probablemente aportará claves distintas a la conversación.
  • Cambiar el escenario de la conversación. Los lugares tienen en ocasiones vida propia, y una misma conversación puede ser diferente en función del escenario donde se produce.

Se puede probar, y en todo caso volver a la solución primera: abandonar. Me viene al recuerdo aquel viejo refrán de que dos no discuten si uno no quiere.

viernes, marzo 04, 2016

Balance de un ¿taller?


Este pasado lunes, segundo taller de conversaciones “a dos”, en colaboración con M’Angel Manovell. La primera edición fue "experimental”, veamos como funciona esto de dinamizar a dos, combinando estilos y bagajes diferentes. Esta segunda edición nos han confirmado las impresiones iniciales: la complementariedad enriquece.

A diferencia de talleres anteriores, no era un taller de “conversaciones con clientes” sino solo de “conversaciones”, cualquier conversación. Esa diferencia se ha notado por la mayor diversidad de propósitos en las conversaciones desarrolladas, y también por la mayor diversidad de perfiles entre las personas asistentes, aunque en un punto importante coincidían: todas mujeres, solo mujeres. Agradecer su participación y sus aportaciones.

La diversidad plantea dudas: ¿es preferible organizar talleres sobre ámbitos específicos, dirigidos a interlocutores similares?, o ¿es mejor seguir insistiendo en la heterogeneidad de ámbitos e interlocutores?. La diversidad puede ser muy creativa, pero hasta un límite.

También alguna duda con el término que define la propuesta “taller” que, como dice Jose Julio, "resulta impreciso ya que hace referencia a algo como muy "mecánico, eléctrico, electrónico, material...etc."

Por ahora seguimos con la misma propuesta. Lanzamos un nuevo “taller de conversación” para el próximo 17 de marzo, con las mismas características del taller de esta semana.

viernes, febrero 26, 2016

Algunas claves de la conversación

Escribo este texto preparando el taller de conversación de la semana que viene, a modo de notas para leer y ampliar cuestiones sobre las que normalmente trabajamos en un nivel práctico.

Punto de partida: la base de una buena conversación es la escucha. A menudo confundimos la capacidad de conversar con la capacidad de hablar. Saber expresarse correctamente es muy importante pero si ponemos el foco en el habla corremos el riesgo de encadenar monólogos sucesivos. Primero escuchar para (después) hablar bien.

Escuchar en un sentido amplio.
Escuchar las palabras de nuestros interlocutores y también observar su cara, sus gestos, su entorno, etc. Especialmente en el inicio de la conversación, observar todo lo que nos ayude a entender a nuestros interlocutores; hacer aflorar la percepción subconsciente que recibimos de ellos/as. En ocasiones empezamos la conversación pensando en “lo que voy/quiero decir”, y nos olvidamos del “lo que le interesa o inquieta”.

Escuchar lo imprevisto. A menudo arrancamos la conversación con temas concretos que consideramos importantes, pero ¿lo son para nuestros interlocutores? Dejarles el protagonismo de elegir los temas por los que iniciar la conversación nos asegura su interés. Ya habrá tiempo de proponer nuestros temas, si es que no surgen de modo espontáneo.

Preguntar sobre las preguntas. En las conversaciones pueden surgir preguntas del tipo “¿qué propones ante esta situación?”. La respuesta puede ser una propuesta detallada de lo que haríamos, que nuestro interlocutor escuchará con interés más o menos fingido, o una nueva repregunta “no estoy seguro … ¿cómo lo imaginas? … ¿construimos entre los dos una respuesta ante esa pregunta?”.

Relanzar. Relanzar es repetir una frase escuchada, sin transformarla en pregunta, sin cuestionarla; solo repetirla “antes has dicho que …”. Es un excelente modo de interesarnos por algo en lo que no se ha profundizado, de manifestar nuestro interés por la escucha.

Gestionar los silencios. En los debates televisivos no hay espacio para el silencio; los interlocutores están al acecho, esperando el final de una frase para intervenir con celeridad. Pero los silencios no son realmente tales, son momentos de conversación interior, de pensar sobre lo dicho y escuchado. Conversar dejando momentos de silencio entre cada intervención nos puede ayudar a integrar lo conversado.

Jugar con los estímulos. Pensemos en la conversación como un espacio para jugar con las ideas, barajar posibilidades, combinar elementos diversos. En ocasiones conversamos sobre propuestas cerradas, solicitando la aceptación o rechazo de elementos que no pueden ser modificados. Pero la conversación es un espacio de posibilidades, todo es posible.

Mirar y sonreír. Nuestra mirada y el gesto de nuestra cara son importantes motores de nuestras conversaciones. Con nuestros ojos y nuestra boca manifestamos interés. En las reacciones de nuestro cuerpo, nuestras posturas y gestos involuntarios, está una clave importante del éxito de nuestras conversaciones.

El objetivo de los talleres es trabajar sobre todos estos elementos, ser conscientes del modo como conversamos y buscar cambios que nos ayuden a sacar un mayor provecho de nuestras conversaciones.

PD: Foto de la exposición de Ricky Davila en Bilbao, estas pasadas navidades.

jueves, febrero 18, 2016

Mirando a los ojos

Preparando ahora el taller de conversaciones para el día 29 me acuerdo de algo que me sucedió hace ya unos cuantos años. En una conversación, una amiga me dijo “no me miras a los ojos”. Aquél comentario, fruto de mis inseguridades, provocó en mí dos reacciones: ser consciente de ello y proponerme mirar a los ojos en mis conversaciones futuras.

Con el paso del tiempo, creo que le debo mucho a aquella amiga y a su comentario. Intuyo que, sin aquella toma de conciencia, el resultado de muchas de mis conversaciones hubiera sido diferente.

Es uno de los motivos que justifican los talleres de conversación, detectar puntos de mejora en algo que normalmente hacemos bastante bien, conversar.

PD: ¿Algún otro ejemplo de conversaciones que han provocado cambios importantes? ... seguro que todos/as tenemos unos cuantos.

jueves, febrero 11, 2016

Alto rendimiento sin sufrimiento innecesario

Ayer a la mañana “presentación” de Azucena Vega del programa enfocado en “Construir Equipos para Transformar Organizaciones”, organizado por Bilbao Business Training School. Lo de “presentación” lo pongo entre comillas porque Azucena, en su calidad de bufona, anuncia una presentación en Power Point y nos saca tres matrioskas y un díabolo, todo muy analógico.

Habló del sufrimiento que se genera en las organizaciones y del carácter opcional de este sufrimiento. El mobbing, la falta de comunicación, los conflictos enquistados, el stress, la falta de reconocimiento, el absentismo que se deriva del mal funcionamiento de los equipos es un problema muy grave, tanto por el dolor personal generado como por los muchos millones de pérdidas.

Tengo la sensación de que, a menudo, vivimos el mal funcionamiento de los equipos como algo inevitable. Es como los atascos de tráfico o los constipados; hagas lo que hagas, no te librarás de conflictos e incomprensiones en el trabajo. Azucena no comparte esta visión: es posible y merece la pena trabajar por conseguir equipos de alto rendimiento sin sufrimiento innecesario.

Son muchos los motivos de su optimismo: los buenos equipos se equivocan menos que las personas (alguien lo ha estudiado, un 30% menos), incrementan el orgullo de pertenencia, la confianza, la capacidad de ayuda mutua, los resultados, la atención a los clientes, la capacidad de hacer, … son el eslabón entre las personas y las organizaciones.

Todo ello lo enmarca Azucena en el mundo de los sueños, ¿qué llevamos dentro de nuestra particular maleta mágica? ¿nos planteamos cambios intencionales o dejamos que la vida nos lleve? ¿en qué medida nuestra vida discurre por el pasado, el presente o el futuro?.....

Nos leyó un bello cuento sobre las herramientas del carpintero. La lija es áspera, el martillo no para de dar golpes, la garlopa no profundiza, los tornillos no paran de dar vueltas … pero gracias a todo ello es posible crear un mueble suave y sólido, bien afinado y con todas sus piezas bien amarradas entre sí.

Al final una pregunta interesante: ¿todos los equipos necesitan un líder o pueden funcionar como un grupo en el que todas las personas ejercen una dosis similar de liderazgo?. Según parece, los líderes son de algún modo necesarios, aunque a Azucena se le tuerza el gesto imaginando un mundo futuro donde todos/as seamos capaces de aportar dosis equivalentes de energía. Habrá que soñar.

El programa empieza el 4 de marzo; cinco viernes en jornada completa hasta el 24 de junio.

Dejo aquí el post escrito por Azucena después de la sesión.

lunes, febrero 01, 2016

Nuevo taller de conversación a dos

Nueva propuesta de taller de conversaciones, el 29 de febrero en Bilbao. Varias diferencias importantes con los talleres ya realizados; la más importante es contar con la participación de M’Angel Manovell en el diseño y dinamización del taller. La propuesta de un taller a dos surgió de una conversación ocasional, constatando que estábamos trabajando en temas similares e imaginando que nuestros diferentes “modos y estilos” podrían ser complementarios. Después de una primera experiencia con la ayuda de la Fundación Novia Salcedo, nos lanzamos ahora a ofrecer este taller de modo abierto.

Otra diferencia importante es el título: ya no hablamos de conversaciones con clientes sino de conversaciones, cualquier tipo de conversaciones. Las relaciones con los clientes son un ámbito conversacional específico, pero la conversación es una habilidad relacional que utilizamos, mejor o peor, en cualquier ámbito de nuestra vida. Por ese motivo nos parece adecuado no limitar el taller a un tipo concreto de conversaciones.

La estructura del taller sigue siendo similar a las anteriores: pensar, sentir y hacer. Pensar en las conversaciones y sus elementos clave, imaginar una conversación concreta en la que estamos participando, hacerla de un modo simulado con la ayuda de otra persona que representa a nuestro interlocutor/a y posteriormente observarnos en la pantalla de un televisor, ser observadores de nuestro propio modo de conversar para detectar elementos a mejorar.

El taller será el lunes 29 de febrero en Arbat, de 9h a 18h, con una parada para comer por la zona. Grupo máximo de 8 personas; limitado por los tiempos requeridos para preparar, desarrollar y analizar 8 conversaciones grabadas en video. 80 euros de matrícula por persona.

martes, enero 12, 2016

Sobre la tarea de los evaluadores

Galder Lasuen, de Euskalit, me lanzó una pregunta aquí en diciembre: ¿qué debería demostrar una organización para ser considerada como un modelo de referencia en la gestión de los clientes?. Después de digerir estos días de celebraciones, me atrevo ahora a proponer una respuesta, que no es definitiva, entre otros motivos porque lo que hago es lanzar nuevos interrogantes.

La pregunta de Galder se podría formular de otro modo ¿es suficiente lo que ahora presentan las organizaciones que desean ser reconocidas como modelo de referencia (en la gestión de clientes)?. Lo que habitualmente se suele presentar son unos gráficos, extraídos de diferentes fuentes pero sobre todo de encuestas de satisfacción, sobre diferentes aspectos relacionados con los clientes, su evolución en el tiempo, comparaciones con otros datos, etc. Sobre este tipo de datos podemos proponer otras dos preguntas encadenadas: ¿son estos datos fiables?, y en caso afirmativo ¿son suficientes para entender el modo como se gestionan las relaciones clientes/proveedor?.

Sobre la primera pregunta ¿son fiables?, mi sensación como evaluador es que se pasan por alto muchas cuestiones importantes; se valora más la forma de la gráfica que lo que ésta esconde. Para entender lo que quiero decir, propongo pensar desde la perspectiva de quién contesta, un cliente ante un cuestionario de su proveedor: ¿me preguntan por las cuestiones que para mí son importantes? ¿me preguntan por todas las cuestiones que para mí son importantes? ¿son preguntas claras, bien redactadas, en un lenguaje que evite las interpretaciones dudosas? ¿no me aburren con preguntas intrascendentes, cuestiones repetidas, etc.?. Y también otro tipo de cuestiones ¿para qué sirve esta encuesta? ¿van a hacer algo con los resultados? ¿?

Aun en el caso de que fuéramos capaces de responder afirmativamente a estas preguntas, nos quedaría la segunda cuestión ¿son suficientes este tipo de datos para entender el modo como se gestionan las relaciones clientes/proveedor?. Siguiendo con las preguntas ¿qué significa un valor "8"? ¿en qué contexto se ha generado esta puntuación? …

En este punto, mi opinión particular es que los modelos de evaluación han priorizado el dato sobre el contexto, la comparación sobre el sentido. Son dos caminos diferentes, cada uno con sus resultados y sus limitaciones. El camino del dato y el camino de la conversación. Con el dato comparamos pero el dato en sí mismo no se explica, no nos da sus claves de explicación.

Si queremos entender (y tal vez proponer posibles nuevos caminos) el modo como se relacionan las organizaciones con sus clientes tenemos que conversar con los protagonistas, con las personas llevan el peso de esta relación, con otras que realizan tareas que afectan a los clientes y con los clientes mismos. Es una tarea compleja, tanto porque los clientes no siempre son accesibles y también porque su relato puede verse teñido de sus deseos de mostrar una realidad ideal, todo muy bien o todo muy mal.

La conversación nos dará claves que no se pueden entender solo con los datos aunque no nos permita hacer comparaciones ¿en qué medida dos conversaciones son iguales o diferentes?

Tal vez la solución esté en el equilibrio, datos fiables y conversaciones que nos ayuden a entender el contexto del que surgen esos datos.

Queda de fondo una duda sobre la tarea de los evaluadores. ¿hasta dónde podemos/debemos ir?. Dejo aquí un escrito de Azucena Vega que me parece interesante.

martes, enero 05, 2016

Hace un siglo

Repasando álbumes antiguos me encuentro con esta foto, en mi caso “de familia” pero que es algo más y por eso la publico. Es “de familia” porque en ella están mis abuelos paternos, pero es también la foto de los sirvientes de la viuda de Victor Chavarri, en su (hoy desaparecido) palacio del paseo de Zugazarte.

La foto es aproximadamente del año 1914-18. Mi abuela (la hija del guarda) conoció allí a mi abuelo (cocinero). Ella, ya muy mayor, me contaba la lista de los sirvientes en aquella casa en la que vivían solo tres personas: la viuda (Chavarri murió en 1900) y sus dos hijos. Los sirvientes eran, según mis cuentas, 25 aunque en la foto “solo” aparecen 14: mayordomo, cocineros y pinches de cocina, camareros que servían la mesa, lavanderas, planchadoras, ayudantes de cámara encargados de la ropa, guarda, jardineros, dos choferes y un cura jubilado que vivía en la casa y oficiaba misa en la capilla privada.

Un mundo que tal vez para alguien resulte familiar pero que a mí me parece de otra galaxia, a pesar de estar tan cercano.

lunes, diciembre 21, 2015

jueves, diciembre 10, 2015

Gala de Euskalit con preguntas previas

La navidad es tiempo de fechas repetidas. Además de las principales, está el día del talo con txakolí, el día de la salud, el día de la comida con … y el día de la gala de entrega de los premios de Euskalit. Como el turrón, vuelven a nosotros por Navidad.

La gala de ayer fue un poco distinta de la de otros años. Era la primera vez que se otorgaban bajo el paraguas del Modelo de Gestión Avanzada. Ya no era el día de las cus doradas y plateadas. Se entregaron 20 premios, además de unos cuantos reconocimientos y txapelas diversas.

Antes de la Gala, nos convocaron a un acto previo para hablar de temas diversos relacionados con el modelo y el proceso de evaluación para la entrega de premios. Nos lanzaron varias preguntas: ¿cómo etiquetamos a una organización para considerarla modelo a seguir?, ¿cómo componer los equipos de evaluación?, ¿la evaluación se basará en la documentación o también en experiencias vivenciales de los evaluadores?, ¿qué peso otorgar a los resultados obtenidos por las organizaciones, frente a las acciones desarrolladas? …

Las preguntas de calado no suele tener respuestas sencillas. Es lo que pasó ayer cuando nos pusimos a contestar colectivamente con nuestras tarjetas de colores, rojas y verdes. Me gustaron estas dudas porque en ocasiones, como evaluador, he tenido la sensación de ir por un camino excesivamente acotado, un poco fuera de la realidad.

Me pareció interesante la pregunta sobre el peso de los resultados: ¿qué es más importante, lo que una organización hace o los resultados que obtiene?. La buena gestión no se deriva automáticamente del número de acciones realizadas, del mismo modo que los resultados no son consecuencia única de nuestras acciones; también de factores externos a menudo muy importantes.

En relación con el tema de los resultados, y siguiendo con mis impresiones como evaluador, he tenido también la sensación de que, buscando el reconocimiento externo, se hace un especial hincapié en presentar buenos resultados a través de datos numéricos y gráficos, pero que muchos de estos resultados son fotos borrosas de la realidad. Por ejemplo, una gráfica de percepciones de satisfacción de clientes basada en los resultados de una encuesta ¿es un buen resumen de las experiencias vividas por estos clientes y del contexto en el que se ha producido esa valoración?

Siguiendo con esta reflexión añadiría más preguntas: ¿se pueden valorar los resultados sin entender el contexto en el que se han producido?, ¿se puede realizar una evaluación solo con datos, sin experiencias vivenciales?

viernes, noviembre 27, 2015

Balance de una experiencia en Getxoblog

Ya casi ha pasado una semana desde Getxoblog. A la velocidad que fue el acto casi que la mayor parte de las ideas estarán en el olvido; muchas propuestas, muchos estímulos simultáneos, todo rápido. Esto de tener muchos ponentes con poco tiempo, una pantalla a sus espaldas que emite otros mensajes, más otra pantalla en las manos con más mensajes que van y vienen, es un poco como el juego de la gallinita ciega, con los ojos cerrados y sin saber muy bien que pasa.

Tuve la oportunidad de participar en la mesa de aprendizaje y educación, con Itziar Kerexeta, Gorka Palazio e Iñaki Murua. Hablamos de medios digitales para la educación; y también de conversaciones no digitales. Dos mundos complementarios a la búsqueda de un equilibrio complejo por el riesgo de que lo digital nos deje sin espacio para lo presencial. Tal vez sea un paso necesario y en el futuro redescubramos el placer de conversar a la luz de una vela, sin más medios que nuestras palabras y nuestros gestos.

En todo caso, agradecer a Mikel y resto de organizadores por la invitación y la experiencia, que fue muy interesante. También por la comida posterior, una buena oportunidad para la conversación (no digital). En mi corro particular, conversamos sobre las posibilidades de los medios digitales para la participación social y las nuevas tareas que estas posibilidades ofrecen para gestores y ciudadanos/as. Imaginemos posibilidades y retos para opinar (¿decidir?) sobre pequeñas o grandes cuestiones que afectan a nuestra vida.

Yo, con todo esto, me acordaba de una frase de Emilio Lledó “vuelvo a la educación, a la necesidad de que en la escuela enseñemos a los niños a pensar por sí mismos”.

viernes, noviembre 20, 2015

Conversaciones (no digitales) en GetxoBlog

Mañana sábado reunión de blogueros en Getxo #GetxoBlog. Se hablará de mirada de las blogueras, aprendizaje, educación, solidaridad, moda, excursiones, comic, etc. Habrá entrega de premios y cata de aceite con pan, entre otras cosas.

Tengo mi pequeño momento de gloria, formo parte de la mesa de aprendizaje y educación que coordina Itziar Kerexeta y en la que estarán también Iñaki Murua, con "Cibercomunidades de Aprendizaje" y Gorka Palazio con "Mensajería instantánea para la educación, la llegada de los autómatas".

Hablaré de “Conversaciones no digitales”, un título en negativo que no me gusta pero entiendo necesario por aclarar de lo que estamos hablando. Hemos aplicado el verbo “conversar” a tantas tareas, algunas muy diversas, que hemos difuminado su sentido original.

Por intentar recuperar una idea precisa, me atrevo a proponer que una conversación es un intercambio de descripciones, recuerdos, ideas, propuestas, etc., entre un grupo reducido de personas que comparten un espacio físico común, a través de sus palabras y su lenguaje no verbal y con la finalidad de llegar a acuerdos y propuestas comunes.

Una conversación óptima requiere además de algunos requisitos complementarios, como por ejemplo:
  • Equilibrio físico y jerárquico. La capacidad de un jefe, propietario, gerente, etc. de conversar depende en gran medida de su capacidad de dejar de serlo en el momento en que está conversando.
  • Escucha activa. Atención plena al resto de interlocutores en los momentos en los que tienen la palabra.
  • Mínima planificación, que permite reorientar de modo flexible el discurso.
  • Tiempo suficiente para que pueda desarrollarse esta flexibilidad.
  • Ausencia de elementos que perturben o interrumpan el devenir de la misma.

Visto así, muchas de las tareas a las que hemos llamado “conversaciones” no lo son, por ejemplo un grupo de WhatsApp o una videoconferencia, ni tampoco una comida en la que miramos el móvil cada seis minutos.

Mi presencia surge de una conversación provocada por la casualidad. Un contracto con Mikel Agirregabiria en la Semana de la Gestión Avanzada y una pregunta “¿Qué haces últimamente?” ... “trabajar sobre los temas de la conversación y la escucha, la conversación cara a cara”. Y de ahí una invitación a contarlo.

Una conversación breve pero productiva.

jueves, noviembre 19, 2015

Taller a dos

Ayer, taller experimental de conversaciones, dinamizado a dos entre M’Angel Manovell (@dinamikideas) y yo (@GermanGomezSC), y con la ayuda de la Fundación Novia Salcedo que nos puso local y asistentes, a los que también agradecer su asistencia: Leni, Ana, Maider, Iñigo, Asier y Javier.

La idea de hacer un taller a dos surgió de una conversación casual “¿qué haces en los talleres?”. Una pregunta bastante natural entre dos personas que hacemos talleres con un punto en común (las habilidades de relación), pero con matices y estilos diferentes. De la pregunta pasamos a la idea y de ahí a la acción: “hagamos un taller a dos”.

Me gustaron las propuestas lúdicas de M’Angel, hacer caricaturas sin mirar el papel para luego presentarnos o representar las conversaciones imaginadas a través de piezas de Lego.

Al finalizar, los asistentes nos lanzaron dos propuestas básicas, una en positivo y otra a mejorar. En positivo, reafirmando la idea de la complementariedad: dos personas dinamizando el taller se fijan y proponen cuestiones diferentes, complementarias. A mejorar nuestra propia coordinación; se notaba que era un primer taller, “experimental”.

A ello nos pondremos.

martes, noviembre 17, 2015

Consultar el móvil cada seis minutos

Azucena Vega publica un interesante comentario sobre el modo como utilizamos los móviles y otros equipos similares. Alude a un libro publicado por Sherry Turkle, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en el que se afirma que los estadounidenses consultan sus móviles, de media, cada seis minutos y medio, incluso cuando están con su pareja en un restaurante.

En el libro se propone una pregunta “¿Está en crisis el arte de conversar?” a lo que Azucena responde:
“yo creo que está en crisis la consciencia de las personas que no conversan ni consigo mismas, ni con los demás (investigación a la que alude el MIT), ni con Dios para encontrar un gramo de trascendencia en la construcción de un futuro mejor y para todos -denominado la Sociedad 4.0-“.

Yo, totalmente identificado con las dos, voy a hacer un entrenamiento intensivo en el uso del botón “apagar”, al que invito a quién pueda leer este escrito.

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