jueves, mayo 24, 2007

Ingenuidad infantil y futuro





Esta mañana acudo a Blogak 2.0 en el Museo Guggenheim, en Bilbao. Ponencia de Rob Malda, persona que creó un primer blog, allá por el año 1997. Rob no tiene 30 años y es el iniciador de todo este mundillo en el que ahora estamos metidos. Supongo que si no hubiera sido él, lo habría hecho otra persona de su misma edad y origen. Con la madurez aumentan las defensas frente a la ingenuidad de pensar en lo imposible.

En el post anterior escribía yo sobre la inutilidad de intentar adelantar el futuro. El caso de Rob es una nueva confirmación de esta dificultad. Su descripción del primer paso, el que inició todo, suena a travesura infantil.

Su historia me recuerda una experiencia personal. Al inicio de los años ochenta participé en un estudio de mercado sobre las posibilidades futuras de los servicios creados a través de la conexión telefónica de ordenadores. En aquella época no existía Internet, si otros servicios telemáticos mucho más rudimentarios y limitados.

Las preguntas del estudio se dirigían a empresas y profesionales, y planteaban –tal como yo las recuerdo- cuestiones como por ejemplo: ¿sería de interés poder mandar mensajes a través del ordenador a otras personas?. Un porcentaje respondía que sí, que eso podría estar bien, así como otras cuestiones similares planteadas en el estudio: realizar compras, consultar bases de datos, acceder al banco, ...

Realizando una proyección de los resultados del estudio sobre el número total de empresas vascas, se concluía que el número de posibles usuarios podría ser muy elevado.

Para la mayoría, aquella conclusión era simplemente absurda e inimaginable.

7 comentarios:

manly dijo...

Tu post me hace reflexionar, pregunto, no será que el mercado se mueve por las actitudes de las personas y las personas somos imprevisibles? Si es así no hay modo de saber con exactitud el futuro de algo. Sólo a través de las estadísticas podemos apostar por ellas y éstas, las estadísticas, ya se sabe que son únicamente probabilidades.

Julen dijo...

El mundo se mueve.

Germán dijo...

Si, el mundo se mueve por las personas, por sus actitudes, por sus contradicciones, por sus sueños, ...
Para mi no es totalmente imprevisible porque hay tendencias. Y las estadísticas sirven para entender las tendencias.
Pero saber si una curva se va a quebrar en un momento dado, -y sobre todo los motivos por los que tal cosa puede suceder-, es solo muy parcialmente materia de los estadísticos.
Que bien¡¡¡¡¡, el mundo se mueve.

Carmen dijo...

Todo esto que comentais me ha hecho recordar y no sé muy bien por qué, una frase de George Bernard Shaw
Los hombres razonables se adptan al mundo
Los hombres insensatos hacen que el mundo se adpte a ellos
Por eso el progreso depende de los hombres insensatos

Germán dijo...

Curioso contrasentido: el género humano se vanagloria de su inteligencia, pero los avances reales no dependen tanto de ella como de su insensatez.

Carmen dijo...

Creo que la inteligencia y la insensatez no son incompatibles. Tal vez tengamos que revisar conceptos. Creo que progreso va con creatividad y esto supone dejar de lado la aceptación de lo que siemrpe ha sido. Por eso los insensatos con su gusto por el riesgo y lo diferente abren nuevos caminos. Otra cosa es saber si esos caminos son adecuados y en esto habrá puntos de vista de todo tipo

Germán dijo...

Parece interesante lo que comentas Carmen, reivindicar la insensatez. Me temo que identificar los buenos caminos insensatos es arto difícil, casi imposible. Si el observador es sensato, nunca se dará cuenta de las posibilidades de lo observado; si es insensato lo difícil es que los demás le hagamos caso.
Pero tal vez tengamos que darle un par de vueltas a la idea, merece la pena.

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